Tal vez no pensaba en las consecuencias de sus actos. Todo era similar a un juego, a un pasaje temporario en este plano. Los detalles eran opacos y las luces siempre tenues.
Mensajes grises escritos en sus recuerdos acomodaban el espacio que separaba a la estabilidad del caos.
Paradójicamente el resto de los sujetos a su alrededor contemplaba instancias más amplias de percepción: abanicos de circunstancias, amores despreocupados, brillos desmesurados y calles estrechas con aires bohemios.