Tu taza de café ya se consumio y mi té se enfrió. Otra vez termine de mentirte antes de lo esperado por ambos. Una hora y tres minutos, acepto que he tenido mejores improvisaciones, pero en fin, ahora solo te quedan dos caminos: alejarte sabiendo que nada es verdad o buscar la sonrisa que se esconde tras mis ojos y besarme. Al igual que la ultima vez elegiste la segunda opción, no quiero ser presumida, pero sabia que lo harías. Te alejas suavemente de mi boca y me sonreís. Una vez mas vuelve esa sensación de culpa. No es mi intención alterar la realidad, pero así fue como aprendí a vivir. Me gustaría seguir analizándome mientras vos me hablas de todos esos problemas que finjo escuchar, pero prefiero irme antes de que mi inconciente me haga sentir realmente mal y empiece a decir la verdad. Solo un beso mas, con suerte un abrazo y de vuelta otra vez a vivir cada uno por su lado. Recordaras todo lo que hoy te dije y te sentiras bien antes de dormir pero mi conciencia y yo nos quedaremos despiertas toda la noche.