caminábamos distraídos por aquel camino cuando los vi.
inevitablemente me detuve y tome uno entre mis manos.
no habían perdido su fragilidad, después de tanto tiempo!
quise mostrarle la grandeza de su pequeñez,
pero me miro y lo único que supo hacer fue sonreírme.
se que no lo entendió del todo, y no lo culpo.
son recuerdos, risas, pasos dados sobre esas viejas calles
con alguna compañía protectora, y luego comprendi que
en realidad yo era la frágil en ese entonces, no ellos.
las cosas cambian.